ALGUNOS PROCESOS INDUSTRIALES EN LOS QUE SE USAN
- Industria alimentaria. Extracción de aceites y grasas ciclohexano y sulfuro de carbono.
- Industria siderúrgica. Limpieza y desengrasado de piezas tricloroetileno y cloruro de metileno. Refrigeración en procesos de corte hidrocarburos alifáticos.
- Industria del calzado. Como disolventes de colas y pegamentos mezcla de hexanos.
- Industria de plásticos y caucho. Como disolvente de materias primas y de transformación dimetilformamida, cloroformo, acetona.
- Industria de la madera. Como disolventes de lacas y barnices trementina, tolueno.
- Industria cosmética. Como dispersante alcohol etílico, alcohol isopropílico, cloroformo.
- Industria farmacéutica. En síntesis de fórmulas.
- Industria de pintura. Como diluyente tolueno, acetatos, cetonas, etc.
- Limpieza en seco. Como disolvente de sustancia orgánica tetracloroetileno.
- Artes gráficas. En las imprentas en la limpieza de rodillos y máquinas.
Cabe señalar algunos aspectos de los siguientes sectores y subsectores
1 La pintura proceso de pintado
El objetivo del pintado es el de dar un recubrimiento a los productos de fabricación. La función del revestimiento puede ser desde el puramente decorativo a anticorrosivo.
Los métodos pueden ir desde el pintado a mano, rodillos, a pistola, a pistola electroestática, inmersión, etc.
1.1 Utilización de pistolas aerográficas
El fundamento de las pistolas aerográficas está basado en la atomización o rotura en finísimas partículas de un caudal de pintura producido por la presión del aire comprimido proveniente de un compresor.
Las pistolas aerográficas están integradas por tres sistemas la alimentación de aire, la alimentación de pintura y el sistema pulverizador.
La alimentación de pintura en las pistolas aerográficas puede realizarse por diversos sistemas. Las instalaciones remotas de abastecimiento o dosificación son adecuadas en numerosas aplicaciones industriales donde se requieren grandes cantidades de pintura.
1.2 Las cabinas de pintado
La cabina de pintado es una instalación en la que se produce un ambiente idóneo para el pintado.
Varios factores son los que hacen indispensable su instalación en talleres por un lado, permiten la presurización y ventilación necesarias para efectuar las operaciones de pintado, y por otro, garantizan las condiciones más óptimas de protección física del aplicador y de seguridad, al evitar la producción de una atmósfera peligrosa.
Una cabina de pintado es un recinto cerrado que, dependiendo de las utilidades que se le quieran dar, tiene unas determinadas dimensiones (por ejemplo para el pintado de automóviles son 7m x 4m x 3m) por lo que circula lentamente aire a 20-25º C desde el techo de la cabina hacia el suelo de la misma, donde se encuentra situado el colector de evacuación del aire hacia el exterior.
En el proceso de pintado se crean unos lodos de pintura que normalmente contienen cantidades de disolventes, partículas de pintura, agentes coagulantes y puede contener también aceites. Estos lodos deben ser tratados como residuos peligrosos.
1.3 Secado de la pintura
Una vez aplicada la pintura, se seca la película en una cabina de secado. Las temperaturas de horneado oscilan entre los 20 y 80ºC como máximo. El secado puede llevarse a cabo en la propia cabina de pintado o en otra aparte.
En el caso de las cabinas-horno de pintado y secado la diferencia fundamental entre ambas fases de funcionamiento estriba en que en la fase de secado el aire, aspirado del exterior, antes de ser impulsado al plenum de distribución es recirculado a través del intercambiado de calor en una proporción aproximada del 65%. De esta forma se consigue la temperatura de secado, que habitualmente es de 60ºC, frente a los 20ºC que se alcanzan durante la fase de pintado en que el aire pasa sin circulación a través del intercambiador.
2 Limpieza en seco en tintorería
La limpieza en seco es considerada una actividad que forma parte del sector servicios, por tanto queda excluida de las restricciones y el control que según la legislación deben recibir las industrias que emplean sustancias de carácter peligroso. Sin embargo, la utilización de disolventes clorados en el proceso de limpieza en seco convencional, principalmente de percloroetileno, supone un elevado riesgo para la salud de los trabajadores/as, para aquellos ciudadanos más expuestos y para el medio ambiente.
El proceso de limpieza en las tintorerías, tras la limpieza manual de manchas difíciles, consiste básicamente en la introducción de la ropa en una máquina dentro de la cual es tratada con percloroetileno (PERC), un disolvente clorado que actúa como sustancia activa.
Existen dos tipos de sistemas convencionales circuitos abiertos y circuitos cerrados. Ambos automáticamente pasan la ropa de la lavadora a la secadora automáticamente con una corriente de aire, evitando una importante emisión de PERC en el lugar de trabajo. La diferencia entre ambos sistemas radica en el sistema de recuperación del PERC después del ciclo de lavado. En el sistema abierto, el disolvente se recupera mediante la condensación con agua (a aproximadamente 15º C), y después se abre una salida de aspiración al exterior para mezclar el PERC que pudiera aún estar presente en el circuito. La recuperación en el sistema cerrado se produce mediante la recirculación del PERC a través de unas bombas que descienden la temperatura a 0º C, condensando casi por completo todo el disolvente para ser reutilizado. En este último caso, no es necesario abrir la salida al exterior antes de abrir la puerta de la máquina, por lo que se reduce la cantidad de PERC que inicialmente se emite al exterior.
Al utilizar una sustancia tóxica el riesgo de exposición siempre existe, puesto que hay numerosos puntos a partir de los cuales se concentran cantidades significativas de percloroetileno en el lugar de trabajo (la evaporación directa del disolvente o a partir de la ropa, o por escapes, fugas o fallos del sistema operativo).
3 Limpieza de piezas y superficies metálicas
Los procesos de limpieza y desengrase se desarrollan en una amplia gama de sectores industriales, como en el tratamiento de superficies o en la electrónica, para eliminar suciedad o grasa. Actualmente, los procesos de limpieza de piezas metálicas consisten en la utilización de disolventes en frío o la aplicación de vapor.
Algunos de los disolventes más empleados son el cloruro de metileno, 1,1,1-tricloroetano, tricloroetileno o el percloroetileno.
Estos disolventes son muy dañiños tanto para la salud humana como para el medio ambiente. Algunos de los efectos que se aprecian por su exposición en el trabajo son, a corto plazo, la irritación de piel, ojos y vías respiratorias, y, a largo plazo, efectos cancerígenos, reproductivos y neurotóxicos, además de afectar a órganos vitales como el riñón y el hígado. Las mayores preocupaciones medioambientales, en cambio, son sus propiedades persistentes y bioacumulativas y su papel como percusores de otros contaminantes atmosféricos como la generación de ozono ambiental y, en algunos casos, su potencial de destrucción de la capa de ozono o de contribución al efecto invernadero.
Los disolventes de limpieza se emplean para eliminar la pintura adherida a los instrumentos de trabajo (p. ej. pistolas). También se usan para la limpieza del fondo de las superficies a pintar, especialmente quitamanchas de brea y disolventes para silicona. Las pistolas son relativamente sensibles a los restos de pintura resecados por lo que es necesaria su limpieza frecuente y exhaustiva. Para la limpieza de las pistolas y de sus accesorios, si el taller dispone de equipo de destilación de disolventes, se emplea generalmente el destilado procedente de la propia instalación de destilación. Los disolventes usados, siempre y cuando no puedan ser reutilizados internamente, deben ser eliminados a través de un gestor autorizado ya que están clasificados como residuos peligrosos. No existe una estimación acerca del consumo de disolventes destinados a la limpieza en los talleres de reparación de coches en nuestro país.