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Los abajo firmantes, investigadores y profesionales de
distintos campos de la ciencia, la salud, la educación, el medio ambiente y la
prevención de riesgos laborales, preocupados por las consecuencias que sobre la
salud y el medio ambiente pueden ocasionar los COPs, otros CTPs y los
disruptores endocrinos declaramos:
| Sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes
(COPs), |
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Que España es
parte signataria del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos
Persistentes, adoptado el 23 de mayo de 2001, y que la comunidad científica
internacional y los gobiernos signatarios del Convenio han reconocido que
la única solución segura para hacer frente a los riesgos de los COPs es
eliminar su uso, sustituyéndolos por productos, procesos y tecnologías alternativos. |
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Que además de la docena sucia
que inicialmente comprende el Convenio de Estocolmo, existen muchos
otros COPs, particularmente de la familia de compuestos organohalogenados,
que deben ser igualmente sustituidos progresivamente. |
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Que en España no se han tomado aún las
medidas necesarias para identificar las fuentes de COPs y los mecanismos
para garantizar su eliminación. |
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| Sobre otros Contaminantes Tóxicos Persistentes
(CTPs), |
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Que existen otros agentes químicos ambientales que
poseen características de persistencia similares a los COPs y, por tanto,
se debe definir un grupo más amplio sobre el cual actuar, definido como
contaminantes tóxicos persistentes o CTPs, que incluye a los COPs. |
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Que en España es inaceptablemente escasa la información sobre
las concentraciones de CTPs en las personas, y que no existe ningún estudio
representativo de una población general sana, por lo que nadie conoce
cuáles son las concentraciones de CTPs en individuos según Comunidades
Autónomas, grupos de edad y género, hábitos alimentarios, ocupación, educación
o clase social.
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Que los escasos estudios disponibles indican que
un 80-100% de la población española tiene concentraciones detectables de
CTPs como el DDE, los policlorobifenilos (PCBs), el hexaclorobenceno o el
lindano. |
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Que a pesar de que en España la información sobre
la contaminación de los alimentos por CTPs presenta grandes vacíos temporales
y geográficos, existen estudios para afirmar con fundamento que muchas muestras
de carne, pescado, huevos, leche, mantequilla, queso y cereales contienen
residuos de DDE, PCBs, hexaclorobenceno, lindano y otros CTPs. |
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| Sobre los disruptores endocrinos, |
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Que se han identificado hasta la fecha más de 500
sustancias químicas sintéticas sobre las que se conoce o se sospecha que
tienen capacidad de alterar el equilibrio del sistema endocrino de los seres
humanos y de otras muchas especies de seres vivos. |
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Que el equilibrio de los diferentes sistemas del
cuerpo humano depende de la presencia de los mediadores químicos naturales
que conocemos como hormonas, y que los disruptores endocrinos pueden interferir
en cualquiera de estos sistemas de distintas formas. |
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Que las consecuencias de alterar el sistema endocrino
pueden ser graves y a menudo irreversibles, e incluyen efectos nocivos sobre
el sistema inmunológico, la reproducción, el metabolismo, el desarrollo
cognitivo de los niños y hasta aspectos del comportamiento psicosocial. |
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Que estas sustancias químicas no tienen
parangón en la naturaleza, por lo que no se incluyen los compuestos naturales
con actividad hormonal conocida. Tampoco son producidas con fines terapéuticos
o diagnósticos, no estando por tanto clasificados como residuos de medicinas
o fármacos utilizados en medicina humana o veterinaria. |
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Que es necesario abordar este riesgo tóxico mediante
un enfoque diferente al considerado tradicionalmente, ya que:
- Los efectos de los contaminantes pueden ser distintos sobre el embrión,
el feto, el organismo perinatal o el adulto.
- Los efectos se manifiestan con mayor frecuencia en la progenie que
en el progenitor expuesto.
- La disrupción endocrina puede ocurrir a dosis de exposición sumamente
bajas, incluso miles de veces inferiores a los niveles considerados
seguros hasta ahora para la protección del medio ambiente, la salud
pública y la salud laboral.
- En el organismo en desarrollo el momento de la exposición es decisivo
para determinar el carácter, la gravedad y evolución del daño.
- Aunque la exposición crítica tenga lugar durante el desarrollo embrionario,
las manifestaciones pueden no ser evidentes hasta la madurez del individuo.
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Que numerosos estudios han asociado diversas patologías
observadas en distintas especies animales con la exposición a disruptores
endocrinos, y que entre los efectos evidenciados figuran:
- Alteraciones de la función tiroidea en aves y peces.
- Disminución de la fecundidad en aves, peces, moluscos y mamíferos.
- Disminución de la eficacia en el proceso de incubación en peces, aves
y tortugas.
- Desmasculinización y feminización de los machos en peces, aves y mamíferos.
- Desfeminización y masculinización de las hembras en peces, gasterópodos
y aves.
- Alteraciones del sistema inmune en aves y mamíferos.
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Que en los últimos años muchos estudios de investigación biomédica
han demostrado un deterioro de la salud reproductiva humana en los países
más industrializados:
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Diversos estudios epidemiológicos sugieren una caída
importante en el recuento espermático en países como Dinamarca, Francia,
Bélgica, Gran Bretaña, Holanda y Canadá, si bien las diferencias interregionales
parecen ser muy importantes.
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Asistimos a un alza en la incidencia de
alteraciones en el desarrollo del aparato genitourinario; enfermedades
como la falta de descenso testicular -criptorquidia-- e hipospadias
son cada vez más frecuentes.
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Enfermedades como la endometriosis y alteraciones
funcionales del desarrollo sexual, como la presentación menstrual
en edades tempranas -menarquia precoz- son descritas en poblaciones industrializadas.
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El cáncer en órganos hormono-dependientes --mama,
próstata, testículo u ovario-incrementa su incidencia y precocidad,
siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo occidental.
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Que la disrupción endocrina afecta
a la expresión de diversos genes, por lo que eliminando la exposición a
los disruptores endocrinos se podrían eliminar muchos de sus efectos sobre
la salud. |
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| En general, |
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Que sigue existiendo una dispersión
multidimensional -local y global- de CTPs y de disruptores endocrinos. |
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Que la contaminación
por CTPs y disruptores endocrinos de la población general española es un
hecho sumamente preocupante desde una perspectiva de salud pública, laboral
y ecológica. |
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Que estamos expuestos a ellos tanto
en nuestros hogares, como en los lugares de trabajo y ocio. La exposición
se produce a través del aire, el agua y los alimentos, fundamentalmente
a través de los alimentos grasos y derivados, desde los primeros hasta los
últimos instantes de la vida. |
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Que las exposiciones laborales a CTPs
y disruptores endocrinos presentan especial relevancia y gravedad por el
amplio abanico de usos y aplicaciones en que son presentes dichas sustancias
y las dificultades en el acceso a la información fiable y rigurosa de las
trabajadoras y trabajadores sobre estos riesgos, por lo que resultaría necesario
y urgente introducir cambios en la salud ocupacional y en los sistemas de
prevención y evaluación de riesgos laborales, en especial, para prevenir
los riesgos reproductivos, tanto en hombres como en mujeres, cuya protección
actual del embarazo resulta insuficiente. |
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Que en España
el número de estudios sobre los efectos que los CTPs y los disruptores endocrinos
tienen en las personas y el ambiente es ínfimo. |
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Que España sufre un enorme déficit
de indicadores poblacionales sobre el impacto que los procesos ambientales
tienen en la salud humana, lo que impide efectuar valoraciones racionales
y tomar decisiones científicamente justificadas en circunstancias socialmente
alarmantes. |
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Que resulta
necesario dar un impulso a la investigación, a la difusión de información
fiable y a la promoción de alternativas de sustancias, procesos y productos
no tóxicos para sustituir a los CTPs y a los disruptores endocrinos. |
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Y que el gobierno
español, y en particular las autoridades sanitarias, medioambientales y
laborales no están tomando las medidas necesarias para eliminar los riesgos
ocasionados por los CTPs y los disruptores endocrinos. |
Por todo ello urgimos al gobierno español a:
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Ratificar de forma inmediata el Convenio sobre Contaminantes
Orgánicos Persistentes y desarrollar a corto plazo el plan de implementación
que el propio convenio exige, incorporando un plan complementario con otros
CTPs. |
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Desarrollar un plan nacional de disruptores endocrinos,
cuyos objetivos sean la identificación, sensibilización social y eliminación
progresiva de estas sustancias, con calendarios, presupuestos y mecanismos
de control público. |
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Aplicar el Principio de Precaución para aquellas
sustancias químicas para las que existe una incertidumbre científica sobre
sus riesgos, con moratoria en su producción, comercialización y uso. |
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Impulsar la investigación y desarrollo sobre los
riesgos, presencia y alternativas a los CTPs y disruptores endocrinos. |
Igualmente,
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Urgimos a todos los gobiernos autonómicos y municipales
y a todas las empresas a hacer suyas las razones y propuestas de esta
Declaración, aplicando con mayor vigor la legislación, desarrollando sistemas
de información e inspección más eficaces, e implementando procesos y productos
alternativos. |
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Invitamos a todas las ciudadanas y ciudadanos, y
en especial a trabajadoras y trabajadores y a sus representantes sindicales,
a informarse y a participar activamente para demandar la eliminación de
los CTPs y de los disruptores endocrinos. |
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