Condiciones de trabajo
Isabel se hizo notar en la maquila donde trabajaba por enfrentarse a la encargada de turno, coreana por cierto como casi todas. Un día Isabel dijo no y exigió el cumplimiento del fin de la jornada, tal y como les había prometido la coreana si ella y sus compañeras acababan pronto la tarea asignada. Su enfrentamiento la condujo a presencia del jefe de personal, 'me llevaron diciendo que andaba alborotando a los demás'. Durante la entrevista, Isabel fue tratada como otras tantas veces: 'Los coreanos nos gritaban, a veces hasta nos pegaban y nos tiraban las prendas de vestir a la cara'. Allí, se le ofreció firmar un papel aceptando 'una suspensión voluntaria del sueldo'.
Unos días después, a la salida de la maquila, Isabel es invitada por unas chicas a un 'retiro' donde se hablaba de derechos humanos: 'A partir de entonces empezó la guerra'. Se le redujo el salario al retirarle una especie de asignación extrasalarial que percibía.
Hoy, Isabel trabaja en otra maquila, donde es mejor tratada, y se muestra contenta con su historia: 'Si yo hubiera sido temerosa y no me hubiera decidido, allí estaría sufriendo, sin poder decirle a nadie lo que me estaba sucediendo'. Tiene una hija de doce años. 'Ahora la tengo sola en casa, ella se va en la mañanita al colegio desde los 7 años. Yo le decía a ella que teníamos que luchar por nosotras: 'aprende bien...'; incluso le pago un curso de inglés para que se desenvuelva un poquito mejor que nosotras'.
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