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Sumario nº 09
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Dossier: ¡Peligro, local fumigado!

Tradicionalmente, el riesgo por plaguicidas se ha vinculado a los procesos de fabricación, formulación y aplicación de esos productos en la agricultura. Sin embargo, la utilización cada vez más frecuente de plaguicidas para desinsectación de edificios está suponiendo un riesgo laboral para muchos trabajadores de oficinas, centros docentes, sanitarios o comercios, con el agravante de que suele pasar inadvertido al no corresponder a la propia actividad o naturaleza del trabajo desarrollado. Por esa razón, casi nunca es identificado ni evaluado y, por tanto, no es adecuadamente controlado.

En Cataluña, el Centro de Seguridad y Condiciones de Salud en el Trabajo (CSCST) ha creado una base de datos para centralizar la información sobre alteraciones de la salud en trabajadores por exposición involuntaria a plaguicidas utilizados en sus locales de trabajo. Entre Abril de 1994 y Julio de 1999, fueron registrados 16 episodios en la provincia de Barcelona con un total de 314 trabajadores expuestos, de ellos 184 con sospecha de afectación y 27 con sospecha de afectaciones más serias que posteriormente se estan confirmando. Estos casos llegaron al centro oficial provenientes de denuncias sindicales a la Autoridad Laboral, a petición de las propias empresas o de los trabajadores afectados, remitidos por los servicios sanitarios y, en un caso, por una mutua de accidentes de trabajo. La mayor parte de los centros de trabajo involucrados corresponden a centros docentes, hoteles, residencias, oficinas o comercios.

Las personas afectadas no suelen ser diagnosticadas correctamente en un primer momento dada la variedad de síntomas que pueden aparecer y el desconocimiento sobre la posibilidad de que hayan estado expuestas a plaguicidas en su trabajo. Sin embargo es un hecho común la persistencia de problemas médicos a lo largo de los años en las personas que presentaron sintomatologia muy abundante las semanas posteriores a los tratamientos desinsectantes, con secuelas fundamentalmente de tipo neurológico y alteraciones del comportamiento. Hasta este momento 11 de ellas han sido declaradas en situación de invalidez absoluta y dos más con invalidez total.

Estimación del riesgo en Cataluña

Según estimación hecha por el Dr. Baselga Monte, se calcula que los casos detectados en Cataluña pueden corresponder a un 30.97% de los reales, con una sub-detección estimada de un 69.03%. Esta sub-detección en otras zonas del Estado seria prácticamente del 100%.

Según estos cálculos, la prevalencia estimada de la exposición/año puede afectar al 4,33% de la población ocupada en Cataluña y la tasa de incidencia anual estimada sería de 19,61 accidentes por 10.000 aplicaciones y 19.71 implicados por 10.000 expuestos.

Dada la persistencia de secuelas, algunas de ellas invalidantes, con una frecuencia situada entre el 5 y el 10 % de los casos, se concluye que nos enfrentamos a un riesgo sobre el que debemos actuar con contundencia para una prevención técnica adecuada.

Exposición a plaguicidas como fuente de riesgo

En la mayoría de los accidentes estudiados y en todos los que han dado origen a casos con secuelas permanentes se identificó siempre la presencia de por lo menos un plaguicida organofosforado. Los dos compuestos que han sido identificados con mayor frecuencia en los accidentes investigados, diazinón y clorpirifos, pertenecen a este tipo de plaguicidas.

También se han encontrado con relativa frecuencia compuestos pertenecientes a la familia de las piretrinas y piretroides, entre las que la tetrametrina es el producto más veces identificado. Las diferentes familias químicas se distinguen por la forma en que actuan sobre el organismo, pero en general todos los insecticidas son neurotóxicos y afectan tanto al sistema nervioso de los insectos como al de los humanos. De manera simplificada, puede decirse que los más peligrosos son la familia de los organoclorados seguidos de los organofosforados, los carbamatos, los piretroides y las piretrinas.

Se han identificado un total de 13 ingredientes activos distintos (tabla I) que en diferentes combinaciones formaban parte de los plaguicidas utilizados. Un ingrediente activo es la sustancia química que actúa biológicamente contra los insectos que se pretende eliminar (un plaguicida contiene además otras otras sustancias para diluirlo y/o contribuir a hacerlo más eficaz).

Factores adicionales de riesgo

En algún caso se aplicaron plaguicidas no autorizados para uso ambiental o se certificaron productos diferentes de los detectados analíticamente. En otros casos ha habido duplicaciones de certificados, es decir, dos albaranes distintos correspondientes a una misma aplicación que difieren en los productos que se señalan como utilizados. Algunas aplicaciones fueron llevadas a cabo por empresas no autorizadas (registradas para este tipo de actividad).También se ha detectado información errónea sobre la composición química de algún preparado.

En prácticamente todos los casos se ha constatado un déficit de información a los trabajadores agravado en muchas ocasiones por una incorrecta limpieza posterior a la aplicación de plaguicidas. También se observan con frecuencia unas determinadas características en los locales donde se han producido intoxicaciones como edificios y locales herméticos, suelos y paramentos absorbentes o ventilación posterior insuficiente. La ausencia de 'buenas prácticas' de aplicación constituyen otro grupo de factores de riesgo: reiteración de tratamientos, dosis incorrectas, inadecuados plazos de seguridad, productos no autorizados, aplicaciones en presencia de ocupantes...

Síntomas y trantornos de las personas intoxicadas

Entre las personas afectadas hay un claro predominio del sexo femenino 262 mujeres (83'44%) y 52 hombres (16'56%), con una media de edad de 34 años. En general los afectados presentan un gran número de síntomas, que afectan a distintos órganos del cuerpo, de modo especial al sistema nervioso, de manera ondulante, con periodos alternativos de mayor y menor intensidad de estos síntomas y que se hacen crónicos, es decir, persistentes a lo largo del tiempo sin que la persona se recupere totalmente. Las marcadas diferencias en los sintomas de una persona a otra, dificultan sobremanera el diagnóstico si no se demuestra la exposición a insecticidas neurotóxicos en los lugares de trabajo.

El estudio y clasificación de los 201 síntomas primarios diferentes que presentaron los casos atendidos han permitido agruparlos en 58 síntomas, y de estos se han identificando 12 síntomas principales (tabla II) que permiten sospechar una intoxicación por plaguicidas de uso ambiental.

Reflexiones sobre el uso de plaguicidas en interiores de los edificios

La constatación en el presente estudio de la irreversibilidad de parte de los trastornos presentados por los afectados y las secuelas permanentes en los casos más graves, constituye una base sólida para una alerta sobre el uso reiterado, y frecuentísimamente no justificado, de plaguicidas en el interior de los locales de trabajo y, por lógica extensión, de cualquier habitáculo humano. Sobre esta base se sustentan las siguientes consideraciones:

1. Deben evitarse, al máximo, determinados tratamientos con plaguicidas por la posibilidad de daño a los usuarios no trabajadores. Atención especial merecen los tratamientos en centros con residentes o con usuarios especialmente vulnerables (niños, ancianos, enfermos) y las aplicaciones en centros de trabajo abiertos ininterrumpidamente.

2. El uso de plaguicidas en interiores debe quedar estrictamente reservado a personal técnicamente preparado y legalmente capacitado. Se llevarán a cabo mediante procedimientos y con formulados autorizados. Se informará de forma completa y veraz de los riesgos, consejos de prudencia y normas de actuación a terceras personas.

3. Todo tratamiento con plaguicidas en interiores debe ser considerado una operación con riesgo y, consecuentemente, debe ser correctamente planificado y supervisado. Los protocolos de trabajo deben contemplar actuaciones antes, durante y después de los tratamientos con plaguicidas.

4. Puesto que deben presentarse problemas de salud a lo largo de las semanas siguientes a los tratamientos con plaguicidas, debe quedar constancia de ellos en las empresas, en un libro de registro, a ser posible numerado para evitar su manipulación posterior. En caso de aparición de efectos adversos, estos deben ser igualmente registrados. Primero deberá garantizarse la atención sanitaria a los afectados, pero hay que asegurar que todas las personas que hayan padecidoeste tipo de problemas tengan también registrada su exposición accidental en los correspondientes partes de accidente (con bajo o sin baja).

5. Debe garantizarse que la información llegue a todas las personas que trabajan en los locales tratados, sobre todo si no lo hacen de manera habitual o continua. Especial atención merecen, los trabajadores que realizan trabajos de limpieza, los vigilantes, o los de empresas subcontratadas, que pueden estar trabajando en las horas en que el personal habitual no está presente.

6. Están completamente contraindicados los tratamientos rutinarios de desinsectación en las empresas. No existe ninguna justificación técnica que los indique. En cualquier caso, se deberán escoger los productos con la menor toxicidad posible.

7. Deben plantearse otros medios de lucha contra las plagas, no exclusivamente químicos. Si el uso de plaguicidas fuera necesario debe limitarse la zona de tratamiento y escoger los sistemas de aplicación que generen la menor dispersión y liberación del producto en el medio ambiente interior.

Jordi Obiols
Centro Nacional de Condiciones de Trabajo. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales
Francisca López
Centre de Seguretat i Condicions de Salut en el Treball de Barcelona. Departament de Treball. Generalitat de Catalunya

 

 

Tabla I. Materias activas identificadas como presumiblemente
implicadas, y número de identificaciones:

Tabla II. Prevalencias de los 12 síntomas cardinales

Dolor de cabeza

71,7%

Fatiga crónica

52,7%

Dificultades respiratorias

42,9%

Trastornos olfativos

35,3%

Alteraciones menstruales

31,3%

Trastornos gustativos

27,1%

Náuseas / Vómitos

25,5%

Alteraciones de la sensibilidad lingual

21,2%

Contracturas musculares

18,5%

Pérdida de fuerza muscular

18,5%

Diarreas

14,1%

Alteraciones de la sensibilidad oro-labial 

14,1%

 

En general los organofosforados pueden penetrar en el organismo por cualquier vía. Alguno de ellos, por ejemplo el paratión, ingerido en pequeñas cantidades al comer o fumar puede producir una intoxicación grave, incluso mortal. Sin embargo la vía de intoxicación más habitual es por respirar ambientes contaminados. Además, aunque no producen irritación, se absorben fácilmente a través de la piel y de los ojos con lo que la persona expuesta puede no advertirlo.

Los plaguicidas organofosforados se caracterizan porque tienen la propiedad de bloquear la colinesterasa, una sustancia que necesita el organismo para que funcionen el cerebro y el sistema nervioso.

Cuando se bloquea la colinesterasa es como si se desbocaran los impulsos nerviosos que van a los músculos y a determinadas glándulas. Se produce, así, una estimulación excesiva y continua de la musculatura con temblores o espasmos abdominales, mientras que la excitación de las glándulas sudoríparas provocan un exceso de sudoración.

Si la exposición a plaguicidas organofosforados es muy intensa se producen efectos agudos. Los primeros síntomas suelen ser náusea, dolor de cabeza, fatiga, vértigo, visión borrosa ­muchas veces descrita 'como un velo sobre los ojos'­ y constricción pupilar. Es muy importante diagnosticar a tiempo este tipo de intoxicación porque ello permite una intervención médica eficaz mediante la administración de atropina, una sustancia que actúa como antídoto específico de los organofosforados. Si no se hace así, se puede llegar a producir la muerte por fallo respiratorio.

Cuando hay un contacto repetido y contínuo con pequeñas dosis de organofosforados, tal vez no pase nada a corto plazo, pero a la larga estas sustancias se acumulan en el organismo y provocan intoxicaciones crónicas con especial afectación del sistema nervioso. Puede manifestarse por fatiga crónica, cefalea, disminución en la libido, intolerancia al alcohol y nicotina e impresión de envejecimiento precoz, defecto de memoria y demencia, datos que pueden persistir hasta 10 años después. También puede producirse debilidad muscular de extremidades.

La página web del Departament de Santitat de la Generalitat de Catalunya (http://www.gencat.es) contiene recomendaciones dirigidas tanto a las personas responsables de un edificio o local en el que se realizará un tratamiento con plaguicidas, como a quienes tienen que contratar un servicio de control de plagas. Otra sección contiene consejos para prevenir y combatir las plagas en las viviendas. Se accede pinchando en 'consells de salut' y luego en 'Aliments, medi ambient i salut'.

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