Acción sindical
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| El feudo de Jesús Gil por cierto, un experto en construir abaratando
costes cuenta entre sus asiduos con el rey Fahd de Arabia Saudí que desde hace años
honra con su presencia la soleada Marbella. Pero el tiempo hace estragos sin entender de realezas. Y, así, la residencia marbellí del soberano ha tenido que ser sometida a unas obras de reforma. Adecuar estancias, cambiar la solería, renovar mosaicos, ampliar las piscinas, construir un edificio de comunicaciones, otro para el control del riego y de las fuentes. Nimiedades, una sencilla reforma de dieciocho mil millones de pesetas. |
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| Mas no es ésta una crónica rosa ni un cuento con final feliz. La cosa
es que un día negro y luctuoso en las obras del rey Fahd se registró un accidente grave:
un trabajador fue golpeado por una chapa de encofrado. Caída, golpe en la cabeza,
fractura de la clavícula. El mismo día murió de infarto otro trabajador. No estaba dado
de alta. Ese día, la gente del tajo se enfadó: pararon la obra, llamaron a los sindicatos y denunciaron la falta de seguridad. Desde CC.OO. les aconsejamos no volver a trabajar hasta que tener una reunión con la empresa principal, una constructora francesa, en la que se acordó corregir las deficiencias, nombrar Delegados de Prevención en todas las subcontratas y designar un técnico de seguridad. |
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| Una semana después de la vuelta al trabajo se produce un
nuevo accidente, esta vez mortal. Un joven muere atravesado por una corriente de 22.000
voltios. Otra vez paralizamos el trabajo. Nos plantamos a la puerta del tajo dispuestos a
no movernos de allí hasta que se personara la Inspección de Trabajo. Tras el primer
accidente habíamos puesto una denuncia, pero la inspección estaba aún consultando si
podía actuar en la casa del rey o si toda la obra quedaba afectada por la inmunidad
diplomática. Cuando finalmente se presentó el inspector y la propiedad designó al técnico encargado de supervisar la seguridad de la obra, éste fue tajante: 'aquí no trabaja nadie'. Pocas veces habíamos visto tan refrendadas nuestras demandas y una actuación tan contundente. Se constituyeron unas brigadas de seguridad, integradas por unas 70 personas, que asumieron la tarea de acondicionar la obra en coordinación con el técnico de seguridad y los delegados de prevención. Su labor ha permitido reabrir el tajo progresivsmente hasta la reincorporación total de los 568 trabajadores. Ahora todo parece ir mejor. Habrá que estar pendientes para evitar que las prisas de última hora se cobren más víctimas. El rey llegará el proximo día 20 de junio y quiere tenerlo todo a punto para esa fecha. Pero ya sabe que no será posible a cualquier precio. Sobre todo si el precio es la vida y la salud de los trabajadores. Paco Díaz |
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