Dossier: Ardystil 10 años después
|
ALFONSO CALERA Todavía no se sabe con certeza el mecanismo toxicológico que provocó la grave afectación pulmonar de las trabajadoras de Ardystil. Existen no obstante coincidencias que apuntan de manera contundente a las condiciones de trabajo como las causantes del síndrome. Un cambio en el procedimiento utilizado precedió a la aparición de los casos: la sustitución de una sustancia (Acramin FWR) por otra (Acramin FWN) para aumentar el rendimiento de la técnica de estampación de los tejidos. Una modificación que se podría considerar en principio de menor importancia dado que se trataba de la misma marca comercial (Acramín), fabricada por la misma multinacional (Bayer) y en la que el único cambio aparente era pasar del tipo R al tipo N. Sin embargo, había un detalle fundamental: la presentación del producto anteriormente utilizado era en polvo mientras que el nuevo, al tratarse de un líquido, permitía su aplicación mediante aerografía o spray con lo que se producían aerosoles que podían ser inhalados por vía respiratoria. Nadie evaluó la toxicidad de los nuevos productos ni las nuevas condiciones de exposición ni, por descontado, nadie informó a los trabajadores de los peligros de la nueva situación. 'Trabajábamos dentro de una nube', así describe las condiciones de trabajo una de las afectadas. Coincidiendo con el inicio de su trabajo en talleres de aerografiado, algunos trabajadores referían ocasionalmente sensación de embriaguez, dolores de cabeza, cansancio anormal, hemorragias nasales. Nunca fueron tomados en consideración en las consultas médicas. Hasta que la explosión del brote epidémico de casos de enfermedad pulmonar se hizo evidente. José Vicente Martí, del departamento de salud laboral de la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana, viajó a Orán alertado por una médica argelina que había tenido noticia de lo que estaba pasando aquí y le informó de casos similares allá. Se supo así que la empresa de Argelia acudía a Alcoi a conseguir los productos y se averiguó en la aduana que utilizaba precisamente el mismo tipo de Acramín que había sido introducido en Ardystil en 1991. Por informaciones de algún empresario argelino, dice el Dr. Martí, en aquel momento se sospechó que podían aparecer otros casos en la cuenca mediterránea pero nadie realizó un seguimiento sistemático. Los conflictos bélicos en Argelia interrumpieron los contactos.
Un estudio epidemiológico publicado por investigadores españoles y extranjeros en 1994 en la revista Lancet llegó a la conclusión de que la enfermedad pulmonar conocida como Síndrome Ardystil o neumonía organizada de origen tóxico estaba causada por la aplicación en forma de aerosol de Acramín FWN, producto líquido que sustituyó al Acramín FWR anteriormente utilizado en forma de polvo. El producto en cuestión era fabricado por Bayer y aunque en la documentación que se adjuntaba no se indicaba la posibilidad de utilizarlo en forma de aerosol tampoco se advertía de los peligros en esa eventualidad. Posteriormente el Dr. Ben Nemery, de la Unidad de Toxicología Pulmonar de la Universidad de Leuven (Holanda), demostró la toxicidad de estos productos en el aparato respiratorio de animales de experimentación. Una hipótesis nunca demostrada, ni suficientemente investigada, apunta a una sustancia muy tóxica denominada 'azidirina' como una eventual responsable del síndrome. Se trata de una sustancia reticulante cuya función sería aumentar la fijación del estampado en tejidos sintéticos para evitar que éste se pegue al enrollar la tela, es decir, una especie de secado rápido que vendría a solucionar los problemas que se estaban provocado por el paso de Acramín en polvo a líquido. Hipotéticamente, pues, se añadiría un reticulante a base de azidirina al Acramín y éste sería el causante del cuadro respiratorio. Esto explicaría, además, la paradoja de los resultados de diversos estudios toxicológicos según los cuales el Acramín líquido es menos tóxico que el sólido. La desaparición inmediata de la empresa distribuidora de los
tintes, tras conocerse públicamente los primeros casos, impidió la obtención
de una información que hubiera sido de gran valor para conocer las causas.
Doménech Turuguet, experto en toxicología laboral, intentó desde Barcelona
investigar el proceso para lo que llegó a analizar trozos de cortina estampada
que le remitió la madre de una de las afectadas. No consiguió evidencia
suficiente sobre la posible causa. Tampoco el instituto norteamericano NIOSH fue
capaz de reproducir la enfermedad en animales. No obstante, el Dr. Turuguet es
rotundo al afirmar que con independencia de la sustancia causante, en Ardystil
no había suficientes medidas de protección de los trabajadores. |
imprimir enviar a un compañero/a comentar el artículo |
|

