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ANTONIO CRUCES. Delegado de Prevención de Codorniu. Sant Sadurní d´Anoia |
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En los últimos quince años, la empresa Codorniu empezó a practicar una política de reducción de costes y de personal que provocó una progresiva acumulación de tareas en las mismas personas, evidentemente sin reconocer profesionalmente ni remunerar a los trabajadores/as por ello. Estas prácticas fueron llevando a la plantilla, con una media alta de edad, a la desmotivación general en todos los aspectos, dejadez en la higiene, remiendos y chapuzas en la maquinaria, tener que hacer muchas cosas a la vez y ninguna bien hecha. En definitiva, un desgaste continuo y diario tanto físico como psíquico. Desde el Comité de Empresa intentamos hacer entender a la dirección que esto no podía continuar. La respuesta siempre era que no había para tanto, que a la gente aún le sobraba tiempo y que, además, la organización del trabajo es potestad de la empresa. Nos costó mucho encontrar un espacio de diálogo para hacer frente a este problema, pero al final nos acogimos a la obligación empresarial de actuar ante los riesgos psicosociales y a las competencias de los delegados y delegadas de prevención.
Tras conocer la metodología ISTAS21, la sección sindical tuvimos claro que queríamos una movida que nos permitiera identificar los problemas y actuar sobre ellos. Asumimos que sería un proceso largo y que suponía cambiar las dinámicas de trabajo del Comité. Debíamos implicarnos más en cómo se hacen las cosas y teníamos que conseguir implicar más a la dirección de la empresa y al Servicio de Prevención. La fase de identificación de riesgos sin duda fue la más fácil. El nivel de riesgo psicosocial detectado fue alto debido a múltiples factores: baja influencia en la realización del propio trabajo; pocas posibilidades de aplicar habilidades y conocimientos o de aprender cosas nuevas; altas exigencias cuantitativas; tener que trabajar muy rápido; baja calidad de liderazgo; alta inseguridad relativa al salario; no saber en qué puesto se trabajará; no tener la información necesaria para hacer bien el trabajo.
Se creó un grupo de trabajo en el que definimos el origen de cada uno de los riesgos psicosociales identificados, así como las actividades preventivas para hacerles frente. Una parte importante de estas medidas eran de carácter genérico y requerían profundizar con los trabajadores de cada una de las secciones. Para ello se crearon, de acuerdo con la empresa, círculos de prevención cuyo primer objetivo fue el de elaborar propuestas para enriquecer el contenido del trabajo. En el último año han funcionado cuatro círculos de prevención y ya hemos acordado y puesto en marcha algunas medidas dirigidas a la participación directa de los trabajadores en la definición de las tareas cotidianas o al aprendizaje y desarrollo de las habilidades que cada uno posee.
Todavía nos queda camino por recorrer, pero estos cuatro años de trabajo intenso no han sido en balde. Los trabajadores/
as de Codorniu S.A., aunque muchos no sean capaces de verlo a día de hoy, tienen espacios donde proponer,
discutir y participar en la forma y en las decisiones referentes al trabajo que realizan. Seguro que los niveles
de exposición a riesgos psicosociales son hoy mucho más bajos que hace cuatro años. En definitiva, trabajamos algo
mejor y estamos mucho mejor de salud. ![]()
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