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Dossier: Telemarketing y teleasistencia

 

Dosssier: Telemarketing y Teleasistencia

FERNANDO RODRIGO

El trabajo de teleoperador tiene mala imagen: “el teleoperador acarrea el estigma de puesto poco apetecible” se puede leer en la prensa española. La inglesa va más lejos y habla de “talleres electrónicos clandestinos” y de “gallinas en batería” para referirse a los call centers y a los trabajadores que los ocupan. En este caso, esas imágenes mediáticas no pueden ser más injustas: tras esos teléfonos hay seres humanos soportando en muchas ocasiones condiciones de explotación mucho más graves de lo que podamos imaginar.

Nos enfrentamos a un nuevo sector con condiciones de trabajo en las que predomina la precariedad, el bajo nivel de los salarios, la rutina y el trabajo estresante. Trabajar de teleoperador es más estresante que hacerlo en otras ocupaciones, que van desde profesionales hasta trabajadores manuales de varios tipos, como concluye un estudio inglés del que se han tomado algunos datos para este dossier. No es de extrañar, pues, que estos puestos de trabajo estén ocupados de forma mayoritaria por personas jóvenes, generalmente mujeres y donde la norma es la rotación, la constante entrada y salida de trabajadores de esta parcela del mercado de trabajo, donde “aguantar” mucho tiempo es complicado.

Es por ello que algunas empresas comienzan a explorar fórmulas para atraer y retener a los trabajadores en el sector, como prácticas de trabajo que promueven la implicación de los trabajadores en las tareas y la flexibilidad horaria y el teletrabajo (trabajo desde casa) en un intento de atraer a personas que sólo buscan un sobresueldo.

Apreciamos otra práctica, relativamente nueva en nuestro país, pero ya antigua en otros, es la deslocalización productiva a países de mano de obra más barata, donde los salarios son ínfimos y las condiciones laborales aún más precarias. En definitiva, nos enfrentamos un nuevo sector que avanza a la carrera en casi todo menos en políticas preventivas de salud laboral.

 

 

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