InicioNoticiasÍndiceRevistero por temasSuscripciónEvaluación   Revista de salud laboral para delegadas y delegados de prevención de CC.OO.
ISTASBuscarBúsqueda avanzadaInformaciónContacto
artículo siguiente
artículo anterior
Sumario nº 45
imprimir
Enviar a un compañero/a
Comentar el artículo

Dossier: Trabajo y sufrimiento

Dossier: Trabajo y sufrimiento

Ni contigo ni sin ti ...

FERNANDO RODRIGO

Tiempos difíciles éstos en los que tener un trabajo parece un privilegio. El desempleo, o el temor a sufrirlo, predispone a los trabajadores y trabajadoras a evitar situaciones o comportamientos que lo puedan hacer peligrar. Incluye ello, por ejemplo, acudir al trabajo estando enfermo (presentismo), aceptar condiciones de trabajo penosas e incluso inadmisibles. Es la presión del contexto laboral, social y mediático. Pero es también, y sobre todo, una determinada estrategia empresarial que vuelve a cargar la mano en los trabajadores y trabajadoras.

La crisis agudiza el sufrimiento de las personas, como podremos leer en los varios testimonios que forman parte de este dossier. Pero el sufrimiento en el trabajo, como expone Christophe Dejours, es estructural al modelo social y laboral que hemos configurado a lo largo de los años. Desgraciadamente no es coyuntural a la crisis económica y por tanto no desaparecerá cuando la superemos. Hacen falta comportamientos y políticas sociales conscientes y activas para luchar por un modelo alternativo en el que la centralidad del trabajo sea una realidad y por tanto lo que le suceda a las personas en ese contexto tenga la relevancia social y política que merece. Eso implica dar la batalla en todos los terrenos, también en el ideológico y conceptual.

La ideología neoliberal ha promovido, con éxito, que el sufrimiento provocado por el trabajo sea vivido por las personas como un hecho individual y no social y colectivo. Se trata de que la persona lo perciba como un fracaso producto de su propia biografía. Cuando eso se consigue ya tienen gran parte del trabajo hecho. Con un diagnóstico así, las soluciones caen por su propio peso.

Es así como mayoritariamente tratan de presentarnos lo socio-laboral: los salarios bajos como resultado de nuestra escasa preparación; los accidentes de trabajo por error humano, distracción o incluso por ir bebidos; la pérdida del empleo porque no trabajamos duro para que nos renueven el contrato o porque somos poco productivos.

Se niega, incluso, el hecho de la enfermedad laboral. Las patologías mentales, por ejemplo, simplemente no existen, son producto de la fragilidad psicológica de las personas. Hasta se ha llegado a acuñar el término –y la figura, en la vigilancia de la salud– del “trabajador/a sensible” para referirse a las personas que acusan en su salud los efectos de las malas condiciones de trabajo. No hay trabajos penosos, hay personas débiles.

Sí. El sufrimiento existe por más que traten de mantenerlo oculto. Tiene cara y ojos y obedece a algunos patrones que se pueden identificar y que se corresponden con unas prácticas de gestión de la mano de obra que anulan al ser humano y sus derechos. Existen muchos estudios que aportan evidencia acerca de los impactos en la salud de las personas desempleadas. Pero en este dossier presentamos también el sufrimiento de las personas que mantienen un empleo. No tener trabajo nos daña la salud, tenerlo no nos la garantiza. Franns, tenía empleo, trabajaba 12 horas sin seguridad social y ganaba 700 euros al mes, su brazo acabó en un contenedor de basura y él abandonado por su patrono a 100 metros de la puerta de un hospital. Sí, el sufrimiento existe y a veces la realidad supera a la ficción, como en nuestras peores pesadillas.

Imprimir imprimir
Enviar a un compañero/a enviar a un compañero/a
Comentar el artículo comentar el artículo
Portada45DOSSIER
artículo siguiente artículo siguiente
artículo anterior artículo anterior
Sumario sumario