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Sumario nº 49
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Mª JOSÉ SEVILLA

¿Quién no ha oído expresiones como 'no me he podido sentar en toda la mañana'? Estas afirmaciones inducen a pensar que trabajar sentado es algo ligero y saludable. Sin embargo, esta postura no está exenta de riesgos y los trastornos musculoesqueléticos derivados afectan cada vez más a un número creciente de la población trabajadora

Existe una continua tendencia hacia el diseño de puestos de trabajo en posición sentada, sobre todo desde la revolución informática y el uso habitual de pantallas de visualización de datos. En la actualidad son muchos los trabajadores y trabajadoras que pasan largos periodos de su jornada en posición sentada. Según los resultados de la VI Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo (2007), casi un 30% de los trabajadores afirma trabajar sentado, ya sea sin levantarse casi nunca (17,2%) o levantándose frecuentemente (12%). Una comparación con los resultados de la III Encuesta (1997) muestra que el porcentaje de personas que trabajan sentadas sin levantarse casi nunca se ha incrementado en cuatro puntos.

La mayoría de los trabajadores que trabajan sentados sin levantarse casi nunca pertenece al sector servicios, en ocupaciones como camioneros, repartidores, taxistas y otros conductores (58%), empleados administrativos del ámbito público o privado (57%), personal de banca, inmobiliario y empleados de servicios empresariales como asesores y abogados (53%).

¿Cuáles son los riesgos?

Cuando pasamos mucho tiempo sentados sin levantarnos –más de 4 horas de la jornada–, la contracción muscular mantenida ocasiona la compresión continua de los vasos sanguíneos provocando que el músculo no reciba el aporte de oxígeno y glucosa necesarios, lo que dificulta la eliminación de residuos celulares y provoca un nivel de fatiga que obliga a interrumpir la tarea.

Los periodos prolongados en posición sentada reducen el movimiento de los músculos, sobre todo en cuello y hombros, y producen una compresión constante sobre los discos intervertebrales. Esto incrementa la probabilidad de sufrir trastornos musculoesqueléticos en cuello, espalda dorsal y zona lumbar, así como padecer problemas de circulación sanguínea (cardiovasculares y varices).

El riesgo se incrementa con los años de exposición y se acompaña de otros efectos adversos, como la disminución de la movilidad, la eficiencia del corazón y pulmón, y la aparición de problemas digestivos. Existe también cierta evidencia que relaciona la osteoartrosis de rodilla con el hecho de trabajar sentado.

La mujer embarazada es un caso particular de exposición a riesgo: se incrementan algunos síntomas comunes del embarazo como son el dolor de espalda y la hinchazón de las piernas, así como el riesgo de desarrollar varices en las extremidades inferiores.

¿Cómo prevenir los riesgos?

Un paso necesario para poder prevenir estas situaciones de riesgo es reconocer que la posición sentada prolongada es un riesgo para la salud de los trabajadores y trabajadoras, y que se deben hacer esfuerzos para diseñar puestos de trabajo que requieran la adopción de posturas corporales variadas. Mover las piernas manteniendo la posición sentada no es suficiente para favorecer la circulación sanguínea en las piernas. Los esfuerzos preventivos deben centrarse en el diseño del puesto de trabajo, en la alternancia de tareas y funciones, en la posibilidad de organizar el tiempo y las pausas y, de manera complementaria, en la formación específica adecuada.

De poco nos servirá tener un puesto de trabajo bien diseñado si el trabajador debe estar sentado durante largos periodos de la jornada. Siempre sufrirá molestias. Por tanto, una buena medida preventiva sería enriquecer el trabajo con otro tipo de tareas que pudieran realizarse de pie o caminando. Estamos hablando de introducir mejoras organizativas en las condiciones de trabajo. Las tareas que se realicen deben ser variadas para que el trabajador no tenga que realizar su trabajo únicamente en posición sentada. De manera que por cada 40 o 50 minutos en posición sentada, al menos 10 minutos debería realizarse alguna otra tarea de pie o caminando. Estos 10 minutos podrían considerarse “tiempo de recuperación”, pues ayudan a contrarrestar los efectos de estar sentado durante largos periodos.

Los componentes del puesto de trabajo, tales como la mesa, el equipo informático, el panel de control, determinan de manera conjunta la posición del cuerpo y deben ser bien escogidos contando con la participación de los trabajadores y teniendo en cuenta sus diferencias y características individuales.

Como medida complementaria y necesaria, el trabajador siempre debe recibir una formación específica en base a los riesgos que conlleve el trabajo realizado y la manera de prevenirlos. Los trabajadores necesitan saber cómo ajustar los componentes y equipos de su puesto de trabajo, y adaptarlo a sus características individuales y tareas específicas, y cómo aliviar la tensión muscular (periodos de descanso y de recuperación).

Maquinistas en posición forzada

Los casos de Ángela (35 años) y Santiago (48 años) son un ejemplo de un sector concreto, el transporte de viajeros, en el que el diseño de los puestos de trabajo no contempla los riesgos ergonómicos de los conductores. Trabajan entre 6 y 8 horas en intervalos de 2 horas seguidas y lo hacen en posición forzada. Ángela trabaja como maquinista en el tranvía de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y relata molestias muy importantes en el cuello y en los trapecios: “Tuve una contractura tan fuerte en el cuello que el médico me dio la baja; pero ahora, cuando noto síntomas, voy a un masajista que me pago yo y evito el problema”. Ángela lo ha comentado en las revisiones médicas que hace la empresa, pero el médico lo anota y ahí queda todo. Los trabajadores han solicitado a la empresa que contrate a un fisioterapeuta, pero no han tenido éxito. Ahora, en verano, la situación es peor porque tienen el aire acondicionado justo encima de las cabezas y, por mucho que intentan regularlo, les va directo al cuello. La situación ha empeorado con las nuevas unidades que ha comprado la empresa: “En la línea 6 hay mucha curva cerrada y los nuevos coches tienen ruedas rígidas que no se adaptan a las curvas, con lo que cada vez que pasamos por ellas recibimos un fuerte golpe en la espalda”, explica Ángela.

Santiago, conductor de metro para la misma empresa, relata problemas similares que se agravan por el hecho de que él conduce a través de un túnel: “Si queremos ver por los espejos tenemos que estar siempre en la misma posición, sino no vemos nada. La posición del manipulador (el equivalente al acelerador y al freno) hace que llevemos el brazo en una postura forzada; de hecho, hay quienes están suplementándolo con una almohadilla. Y para accionar los pulsadores del control de mandos has de despegar el respaldo de la espalda porque no llegas”. También con las nuevas unidades han ido a peor: “En las antiguas podemos conducir de pie o sentados, con las nuevas sólo podemos ir sentados”.

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Comentarios introducidos
4 | Dayana | 26/10/2015 12:56:46
Tengo el agrado de haber leído este articulo, que la verdad es muy cierto pero faltan algunas cosas, padezco de varices hace mucho tiempo, soy una persona que camina muy rápido, y me gusta realizar deporte, en mi trabajo he estado en varias sesiones, y la mayor parte han correspondido a estar sentada, caminar y estar de pie (oficina de partes por ej.), nunca tuve problemas de que aumentaran o sufriera de pesadez o bien ciertas ocasiones extremas en que también mi cuerpo estaba decaído o cansado, hasta que llegue al actual (J.P.L.), en donde mi mayor parte del dia es estar sentada y solo pararme y caminar 3 minutos para ir almorzar a casa que esta muy cerca. Los cambios han sido notables, mis piernas han sufrido aumento de varices marcadas en la piel y cansancio considerable, después de haber transcurrido 5 meses. Paso todos lo días tratando de buscar artículos "que ejercicios o que hacer para disminuir las varices , pero todas señalan no permanecer mucho tiempo de pie o sentada. Lo que sigue esta mas.
3 | sara | 26/11/2014 10:20:21
Estoy totalmente deacuerdo con este articulo... he trabajado de pie muchas horas..y ahora trabajo sentada...y sinceramente los dos trabajos tienen su parte mala..en el caso de sentada llego a casa con dolor de rodillas y hombros...tardo algunos años en que me doliera las rodillas y el hombro por trabajar sentada..un saludo
2 | Gomez | 29/10/2014 10:30:29
No se confunda Maria Jesus. Trabajar largas horas sentado es casi tan malo como trabajar largas horas de pie. Pese a que se adapte una postura correcta, tenga en cuenta que pasar excesivas horas al día sentado termina por atrofiar la musculatura motora y, más peligroso aún, aumenta las posibilidades de generar coágulos en las piernas y entrar en riesgo de sufrir una trombosis. Trabajar de pie, en movimiento, es de hecho más saludable.
1 | Maria Jesus | 14/06/2012 19:25:46
No estoy de acuerdo con esto. Tengo hernia discal contraída trabajando como limpiadora, cuando estaba de teleoperadora no me dolía la espalda y dormía mejor. Ahora no puedo estar más de media hora de pie o andando, y ni pensar en trabajar ocho horas seguidas, ni tan siquiera cuatro. Además, lo único que me quita el dolor es sentarme. Yo creo que esto depende de la condición física de la persona.