Dos jefes de obra, condenados por la muerte de un trabajadorUn año de cárcel. Esa es la pena que le impuso la magistrada del Juzgado de lo Penal número 4 de A Coruña a dos responsables de una obra por cometer un delito de homicidio por imprudencia. La titular de Penal número 4 considera probado en la sentencia que los procesados incumplieron la normativa de seguridad vigente, lo que provocó el fallecimiento de un trabajador el 4 de junio de 2008 sobre las 17.00 horas.
La víctima se precipitó de un andamio de unos dos metros de altura y sufrió un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte. El hombre, según recoge la sentencia, carecía de contrato y no estaba dado de alta en la Seguridad Social. La juez indica que era el primer día que el fallecido trabajaba en la obra de reforma de un edificio situado en la ronda de Outeiro. En el momento en el que sucedieron los hechos se encontraba en un andamio metálico fijo y utilizaba una maza y un cincel para demoler un falso techo. Los trabajos estaban subcontratados por la empresa coruñesa Cobas y Louzán SL, por lo que su representante legal, que a su vez ejercía de encargado, fue sentenciado a un año de prisión.
Por los hechos también respondió otro acusado para el que trabajaba el fallecido. El imputado fue sentenciado, al igual que el jefe de obra, por cometer un delito de homicidio imprudente en concurso con un delito contra los derechos de los trabajadores.
"Los acusados deberían, por su condición, adoptar las medidas pertinentes a fin de salvaguardar la vida e integridad física de los trabajadores, cosa que no llevaron a cabo debidamente puesto que no procuraron las medidas de seguridad exigidas legalmente", subraya la magistrada en el fallo, al tiempo que destaca que constató que el andamio sobre el que se encontraba el fallecido carecía de barandillas y que la empresa no había elaborado el plan de seguridad y salud de la obra, que constituye "un instrumento básico para la evaluación de los riesgos y planificación de la actividad preventiva".


El sistema antiincendios de la M-30 estuvo tres años sin ser revisadoLa mayor parte del complejo sistema antiicendios de la M-30 llevaba tres años sin que ningún técnico lo revisase, según consta en el atestado que ha remitido la Policía Municipal de Madrid a la titular del Juzgado de Instrucción número 21. Esta magistrada se encarga del procedimiento abierto por la muerte de dos empleados de EMESA —la empresa que debía supervisar la seguridad de los túneles— el pasado 26 de octubre en un incendio en el subterráneo. El grupo municipal socialista de Jaime Lissavetzky, que se ha personado en la causa, ha pedido al Ayuntamiento que dé explicaciones sobre lo sucedido.
La inspección ocular y reportaje fotográfico adjunto de la Policía Municipal resulta revelador. Los agentes comprobaron las cuatro salas donde se hallan los equipos antiincendios de la M-30 y encontraron importantes irregularidades. Una de las imágenes de su informe muestra que en la pantalla electrónica del detector láser de partículas (que debería avisar de la existencia de humo) se puede leer: “Avería”.
En otra página del atestado, se observa un aviso similar: “Detalle de las luces de prealarma y reset, igualmente puede verse que la fecha de la última revisión es 13-01-09”. Esa misma fecha se repite en el folio 12 del informe referente a otra sala: “El sistema de nebulización de agua se encuentra parcialmente desmantelado, lo que provoca su inoperancia, según se verifica en las sucesivas inspecciones oculares, hecho este confirmado por el personal técnico de la empresa instaladora (Marioff)”, dice el atestado.


Nada funcionó en el túnel de la M-30 en la muerte de dos trabajadoresEl sistema de protección de incendios del pozo número 4 de la M-30 que se incendió el pasado 26 de octubre y en el que murieron dos operarios fallaba por todos los lados, según recoge un informe de la Policía Municipal de Madrid para el juez que instruye la causa. Las bombonas de hidrógeno que deberían haber ahogado las llamas estaban vacías y también estaba desconectado el compresor que debería haber esparcido este gas por toda la instancia, según el documento. Los agentes que realizaron la inspección también hallaron las mismas averías en otro de los cuatro pozos con los que cuenta la vía de circunvalación de la capital.
El documento, que consta de nueve folios más los anexos, se basa en el informe de los bomberos, en la inspección ocular de los agentes de Policía Judicial y en los interrogatorios a los compañeros y jefes de los fallecidos. Estos eran el jefe de mantenimiento de EMASA, Sergio Martínez Pérez, de 36 años, y el encargado Gregorio Camacho Díaz, de 52. Los cuerpos de ambos fueron hallados a las 20.41 en la parte opuesta de la estancia donde se inició el fuego. Habían inhalado gases sulfurosos que les asfixiaron.
El informe de la Policía Municipal recoge textualmente que el sistema de control de incendios eléctricos mediante agua nebulizada “no se activó por encontrarse fuera de servicio”. También estaba parcialmente desmantelado, ya que “las bombonas de nitrógeno estaban vacías y a su vez desconectadas”. “También faltaba a su vez el compresor de aire que necesita dicha instalación”, añade el escrito oficial.
Un estudio de la Universidad confirma que la intoxicación en AZSA se produjo en el aireUn estudio preliminar de la Universidad de Oviedo confirma que la intoxicación por mercurio que sufrieron los trabajadores de Ingeniería de Montajes (IMSA) fue medioambiental. El informe fue elaborado por los catedráticos de Química Analítica Agustín Costa y José Ignacio García, del departamento de Química, Física y Analítica de la Universidad de Oviedo y fue elaborado a partir del estudio del pelo de dos trabajadores expuestos a la intoxicación partir de muestras tomadas el pasado 26 de febrero.
Según el informe de José Ignacio García, el propio catedrático explicó a los trabajadores que el mercurio también se acumula en el pelo, y que un análisis podría dar una información complementaria a los análisis de sangre. Utilizando la técnica de ablación por láser se podría hacer también una cronología del accidente, teniendo en cuenta el crecimiento constante del cabello y el contenido de mercurio en el pelo obtenido para la muestra. «Del resultado llama la atención la concordancia de ambos pelos, que indican que hubo una adsorción del mercurio en el ambiente», indicó Agustín Costa.
El catedrático se apoya en una de las gráficas del informe para explicar el incremento del mercurio en el cabello. «El informe explica que durante la exposición el mercurio fue quimiadsorbido en el pelo, y a pesar de los lavados ha quedado en a proteína del cabello, keratina, que tiene azufre, y estos dos elementos interaccionan fácilmente». Según los dos catedráticos, «a priori parece que fue sometido a una contaminación atmosférica» y podría descartarse que se tratase de una contaminación por ingerir un determinado alimento o la contaminación en los vestuarios en los que se cambiaban los afectados, como se ha mantenido también.
El cabello de los afectados por mercurio en Azsa revela que el tóxico estaba en el aireEl colectivo de trabajadores de la subcontrata Imsa contaminado con mercurio en las instalaciones de Azsa durante el pasado mes de noviembre anunció ayer que dispone de un informe de los catedráticos de Química de la Universidad de Oviedo Agustín Costa y José Ignacio García Alonso cuyas conclusiones avalan la tesis de que el agente tóxico que les hizo enfermar estaba presente en el aire que respiraron mientras trabajaban en una parada de mantenimiento de la planta de tostación.
Los análisis realizados por Costa y García Alonso, según explicó una de las personas que se prestó al experimento, consistió en la entrega de una muestra de cabello que, posteriorente, fue analizada en busca de restos de mercurio. Los trabajadores de Imsa solicitan que esta prueba sea tenida en cuenta en la investigación que se viene realizando desde el pasado mes de diciembre para esclarecer el que ha sido considerado el más grave accidente laboral en España con mercurio de por medio.
