Turnicidad/Nocturnidad


Para planear una acción sindical en relación al trabajo a turnos es necesario considerar dos cuestiones básicas:

1ª. ¿Es necesario?

2ª. Si lo es, ¿cómo estructurarlo para mitigar sus efectos?

Para justificar la necesidad del trabajo a turnos suelen aducirse razones técnicas. Generalmente bajo esta justificación se esconden razones económicas. En efecto, la elección de una técnica de fabricación u otra puede determinar un modelo u otro de organización del trabajo; la distinción entre razones económicas y técnicas es engañosa y se elige la más rentable. La técnica no es neutral y se puede utilizar para la obtención de beneficios o para la mejora de la salud y calidad de vida de los trabajadores.

Hoy, en numerosos sectores tradicionales del trabajo a turnos ya no existen obstáculos técnicos que impidan la paralización de actividades productivas en determinados períodos.

Sobre la segunda cuestión, hay toda una serie de propuestas sobre la duración del turno, del ciclo semanal y sobre la hora más apropiada para iniciar la jornada. Estas medidas no deben ocultar el verdadero fondo del problema: que los turnos son dañinos para la salud y por tanto deben ser tratados como cualquier otro factor de riesgo laboral.

Para prevenir los efectos negativos del trabajo por turnos y nocturno se puede seguir el siguiente guión:

  1. Como factor prioritario y bajo un prisma legal, reducir el tra bajo a turnos y principalmente el nocturno a la mínima expresión posible y a aquellos sectores de carácter público que lo hagan imprescindible (bomberos, policía, sanidad, etc.). Recomendación OIT nº 171, art. 27.
  2. Establecer cauces de participación para la ordenación de la jornada de trabajo entre todas las partes afectadas. Convenio OIT nº 171, art. 10. / Estatuto de los Trabajadores, art. 41.
  3. En caso de ineludible necesidad del trabajo a turnos las reivindicaciones deberían de apuntar no a la obtención de primas sino: