EQUIPOS DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL (EPIs)


¿Qué es un EPI?

Los equipos de protección individual (EPIs) son elementos llevados o sujetados por el trabajador/a, que tienen la función de protegerle/a contra riesgos específicos del trabajo.

Cascos y tapones para los oídos, gafas o pantallas faciales, mascarillas respiratorias, cremas-barrera, guantes o ropa de protección, calzado de seguridad o equipos anticaídas, son equipos de protección individual.

¿Cuándo hay que usarlos?

Los EPIs son la última barrera de protección entre la persona y el riesgo.

Deben utilizarse cuando el riesgo no se puede evitar o no puede limitarse de forma suficiente con medidas de protección colectiva o con cambios en la organización del trabajo.

Tanto legal, como técnica y moralmente el uso de un EPI solamente queda justificado cuando:

Hay ocasiones en las que puede ser útil y aceptable el uso de un EPI para protección en situaciones de riesgo esporádicas, en situaciones de emergencia o mientras se implantan otras medidas de protección colectiva.

¿Cómo utilizarlos?

Los Equipos de protección individual deben ser de uso personal en beneficio de la higiene y de la adaptación a las características personales del usuario.

Pautas de uso:

¿Porqué tantas precauciones?

El/a trabajador/a no es un muñeco o un robot al que se le puedan colocar elementos de protección hasta hacerlo semejante a un astronauta

El EPI casi siempre supone una molestia para el trabajador/a y dificulta la realización de la tarea.

El EPI es menos eficaz que la protección colectiva y en cierto sentido transfiere al trabajador/a la responsabilidad de evitar el riesgo que debió ser evitado por el empresario.

El trabajador/a es una persona que en su trabajo utiliza su cerebro, sus sentidos: vista, oído, tacto, olfato y sus características individuales. Y tiene unas necesidades: de confort, de comunicación, etc.

Todo ello entra en juego en la realización del trabajo y debe ser preservado y no limitado por el uso de EPIs.