1.500 sustancias amenazan nuestro sistema hormonal

Un informe de ISTAS-CCOO alerta sobre la exposición a los disruptores endocrinos en España

Unas 1.500 sustancias químicas, conocidas como disruptores endocrinos, amenazan nuestro sistema hormonal. El informe “Disruptores endocrinos. Nuevas respuestas para nuevos retos”, del Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud de CCOO ha recopilado estudios realizados sobre la exposición de los españoles a estos contaminantes.

Estas sustancias químicas, presentes en numerosos productos de nuestra vida cotidiana y laboral (desde juguetes a aparatos eléctricos), son capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, pueden provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo o de su progenie.

Los disruptores se hallan en las personas en niveles muy variables según el sexo, la edad, el nivel educativo y la clase social. En España, ese nivel supera el mínimo a partir del cual estas sustancias podrían alterar el sistema endocrino. Los efectos de los disruptores se potencian además cuando actúan de forma combinada. Las mujeres embarazadas y los niños se encuentran entre la población más vulnerable.

Una investigación dirigida por Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, analizó la presencia de dieciséis plaguicidas, todos con capacidad de alterar el sistema hormonal, en 150 muestras de placenta de mujeres andaluzas. En todas las muestras se detectó al menos un contaminante, con una media de ocho plaguicidas por placenta.

La presencia en los hogares puede ser una de las principales vías de exposición de la población. Un estudio sobre disruptores endocrinos en el polvo de los hogares españoles publicado por Greenpeace detectó ftalatos, alquilfenoles, compuestos organoestánicos, piroretardantes bromados y parafinas cloradas y otros compuestos orgánicos en el polvo de 22 hogares de Madrid, Granada, Valencia Asturias y León.

Los resultados del estudio de dieta total realizados por la Generalitat de Cataluña en 2005 demuestran que todos los alimentos analizados presentan residuos de disruptores endocrinos, aunque el grupo más contaminado, con diferencia, es el pescado y el marisco. También las grasas y aceites, los productos lácteos y cárnicos presentan concentraciones elevadas.

Aunque en el ámbito laboral no se ha estudiado tan pormenorizadamente, la exposición a disruptores afecta a un gran número de trabajos. Centenares de miles de trabajadores, pertenecientes a 102 ocupaciones diferentes, están expuestos a estas sustancias tóxicas.

El medio ambiente no es ajeno a la contaminación por disruptores. La presencia de alquilfenoles en aguas residuales de depuradoras se ha relacionado con la feminización de varias especies de peces en diversos ríos españoles y la presencia de alquilfenoles y TBT en aguas costeras con la feminización de moluscos.

Aparte de los resultados de estudios científicos, el informe de ISTAS-CCOO incluye cinco estudios de casos concretos de exposición a disruptores en España.

Propuestas de CCOO

Los resultados de la investigación científica muestran que los disruptores endocrinos (EDC) tienen unas características toxicológicas particulares y que los métodos de evaluación y gestión del riesgo químico en uso no son válidos para proteger la salud y el medio ambiente frente a estas sustancias.

Por ello es necesario utilizar un nuevo paradigma, aplicar el principio de precaución, y adoptar medidas urgentes para:

  • Eliminar o reducir en la medida de lo posible la exposición a EDC.
  • Evitar la exposición de niños y mujeres en edad reproductiva, embarazadas y lactantes.
  • Establecer nuevos métodos de identificación y evaluación que incluyan todas las sustancias capaces de interferir con el sistema hormonal.

Entre otras medidas inmediatas, CCOO propone que la revisión de la Estrategia Comunitaria sobre Alteradores Endocrinos. Esta estrategia se publicó en 1999. El principal objetivo de esta estrategia debe ser reducir la exposición de la población y el medio ambiente a los disruptores, aplicando el principio de precaución y estableciendo objetivos y plazos concretos de eliminación o reducción del uso y la exposición a estas sustancias.

Es imprescindible también que se revise el reglamento REACH. Esta norma aborda los procesos de registro, evaluación, autorización y restricción en el mercado de sustancias químicas de uso industrial. A través de los procesos de restricción y autorización REACH puede servir para agilizar la eliminación de los disruptores endocrinos.

Por último, el sindicato, junto a otras organizaciones sindicales, sociales y ecologistas ha solicitado a los europarlamentarios españoles que apoyen la adopción de estas medidas.

 

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ISTAS, Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud