La prevención de riesgos laborales debe fundamentarse en el conocimiento científico. Desde los años sesenta, las investigaciones sobre estos factores han demostrado que el exceso de exigencias psicológicas, la falta de influencia y de desarrollo en el trabajo, la falta de apoyo social y calidad de liderazgo, las escasas compensaciones o la doble presencia pueden ser nocivas para la salud, independientemente de la personalidad de los trabajadores o de sus circunstancias personales o familiares.
Sobre riesgos psicosociales se han formulado multitud de teorías, pero sólo dos han conseguido aportar pruebas válidas a través de estudios con población trabajadora sana y enferma. Estas teorías son la conocida como «demanda – control – apoyo social» formulada por Karasek y Johnson y la teoría conocida como «esfuerzo – recompensa» formulada por Siegrist.
Según estas teorías distinguimos cuatro grandes grupos de riesgos psicosociales:
Para las mujeres existe otro factor de riesgo psicosocial: la doble presencia. Las mujeres siguen realizando y responsabilizándose mayoritariamente del trabajo doméstico y familiar, ello implica una doble carga de trabajo si lo comparamos con los hombres. Además la organización del trabajo en la empresa puede impedir la compatibilización del trabajo doméstico y familiar con el trabajo remunerado.