| La intervención ante los riesgos psicosociales, como ante los demás, tiene dos vertientes: el tratamiento y la prevención. Tratar los procesos de estrés, a corto plazo, y las enfermedades derivadas de éstos, a largo plazo, no se pueden considerar una intervención preventiva. Los programas de prevención, cuyo núcleo de cambio es el individuo, se focalizan en los efectos en lugar de en las causas, y consiguen escasos resultados. Los programas de prevención cuyo núcleo de cambio son los riesgos, consisten en modificar las condiciones de trabajo e implican combatir el riesgo en el origen. |