Cambio climático y sus efectos

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Los más importantes están regulados por la Convención Marco Sobre Cambio Climático y son los siguientes: dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y los gases fluorados (HFCs, PFC, SF6). El vapor de agua es un potente gas de efecto invernadero pero su origen natural lo hace más difícil de controlar, no está regulado por el Protocolo de Kyoto.

Analicemos su origen, incremento en las concentraciones, el tiempo de permanencia en la atmósfera y el impacto que tiene su emisión en el clima.

Dióxido de carbono (CO2)

Principal responsable del calentamiento. Su emisión procede de todo tipo de procesos de combustión. La función de la fotosíntesis de los vegetales y la absorción de CO2 por parte de los océanos son las principales vías de fijación del gas.

El continuo aumento de este gas en la atmósfera se debe a que es uno de los productos obtenidos en un proceso de combustión -de madera, carbón, petróleo o gas natural-. También se produce en la combustión de las centrales térmicas que producen electricidad o en cualquier tipo de caldera. Además la combustión es el proceso característico de los motores de la mayor parte de los medios de transporte y de muchos procesos industriales.

Las concentraciones atmosféricas se han incrementado un 31% desde 1975, como consecuencia la temperatura media global ha ascendido entre 0,6 y 0,7 ºC desde el siglo XX, según el Tercer Informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático).

Antes de la era industrial la concentración atmosférica de CO2 fue de 288 ppm (partes por millón), desde entonces ha crecido de forma continua hasta el valor de 371 ppm en 2001. Según el Tercer Informe del IPCC se espera un crecimiento continuado de sus emisiones en el 2100 entre 486 ppm y 1248 ppm, dependiendo del uso de los combustibles fósiles.

Su tiempo de permanencia en la atmósfera es de entre 50 y 200 años y su contribución al efecto invernadero se estima que es del 76%, la más alta de todos los gases.

Metano (CH4)

Su origen se encuentra en las fermentaciones producidas por bacterias anaerobias especializadas que se encuentran en zonas pantanosas, cultivos como el arroz y en las emisiones desde el tracto intestinal del ganado. También se produce por los escapes de depósitos naturales y conducciones industriales. Otra importante fuente son las fermentaciones que se dan en los vertederos, fugas de gas natural, responsables del 15% del metano que se emite a la atmósfera, y fugas de las explotaciones mineras.

Según datos del IPCC, su concentración atmosférica se ha incrementado en un 151% desde 1750.

Contribuye al 13% del calentamiento global, su efecto es 25 veces mayor que el dióxido de carbono, con tiempo de permanencia en la atmósfera de unos 12 años.

A medida que la temperatura aumenta lo hace también la actividad bacteriana y por tanto las emisiones de metano.


Óxido nitroso (N2O)

Una de las fuentes que más producen este gas es el uso masivo de fertilizantes en la agricultura intensiva. También lo producen otras fuentes: centrales térmicas, tubos de escape de automóviles y motores de aviones, quema de biomasa y fabricación de nailon y ácido nítrico.

El tiempo de permanencia en la atmósfera es de 120 a 150 años. Su concentración aumenta anualmente en un 0,25%.

Cada molécula de óxido nitroso tienen 230 veces más impacto en el clima que una de dióxido de carbono. Su contribución al efecto invernadero se calcula en un 6%.

Su concentración se ha incrementado en un 17% desde 1750 y continúa en ascenso, según datos del IPCC.


Gases fluorados (HFC, PFC, SF6)

Son compuestos químicos artificiales que se encuentran presentes en pequeñas concentraciones en la atmósfera pero que son extremadamente potentes en su efecto invernadero. Tienen múltiples usos industriales en sistemas de refrigeración, como componentes de aerosoles, producción de aluminio y aislantes eléctricos entre otros.

Son gases de fuerte efecto invernadero, hasta 15.000 veces superior a una molécula de CO2. Su contribución al efecto del calentamiento global ha alcanzado el 5%.

Su tiempo de residencia en la atmósfera es largo, en torno a los 260 años, aunque los perfluorocarburos (PFC) tienen una duración de 50.000 años, y el hexafluoruro de azufre (SF6) de 3.200 años.

ISTAS, Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud