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CCOO promueve dos estudios que diagnostican la situación del cáncer laboral en España

Se reclama una directiva europea para la mejor protección frente a estos riesgos en el trabajo


"Más de uno de cada tres trabajadores europeos, de todos los sectores, sufre trastornos musculoesqueléticos. Deseamos lanzar una ofensiva sindical masiva centrada en la organización del trabajo para frenar estas enfermedades relacionadas con el trabajo, que se están extendiendo rápidamente", proclamó John Monks, Secretario General de la Confederación Europea de Sindicatos, en la apertura de la conferencia que con el título "CES - A la ofensiva contra los trastornos musculoesqueléticos" ha organizado la CES conjuntamente con el Instituto Sindical Europeo (el Instituto para la investigación, la formación y la salud laboral, ETUI-REHS) los días 9 y 10 de octubre en Bruselas. La conferencia reunió a unos 80 asistentes, la mayoría sindicalistas.

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) son problemas médicos que afectan a los músculos, los tendones y los nervios. Se trata de la enfermedad profesional más extendida en Europa, y la principal queja de salud de los trabajadores europeos.

La "legislación europea actual no es suficiente para abordar este problema. Necesitamos conseguir devolver a la agenda europea un bosquejo de directiva sobre TME", urgió Marc Sapir, director del ETUI-REHS. "Está sobre la mesa", convino Antonio Cammarotta, el funcionario de la Comisión de las Comunidades Europeas a cargo de los TME.

Las consultas con los agentes sociales sobre una posible nueva legislación europea, que comenzaron en 2004, se estancaron antes de que se pudiera lanzar la segunda fase de las consultas el pasado mes de marzo.

En este asunto, los sindicatos y los representantes de las patronales están enfrentados. Los sindicatos desean una directiva general sobre DME que daría peso al impacto de la organización del trabajo y de factores psicosociales. La organización patronal europea, Businesseurope, está totalmente en contra de esta, tal como dejó claro su representante, Bob Koning. Argumenta que "no hay evidencia científica de que el aumento de TME esté relacionado con el trabajo", y llamó a un tratamiento sectorial y al desarrollo de esquemas no vinculantes tales como concienciar e intercambios de "buenas prácticas".

La Comisión es de otro parecer. "La Comisión favorece un enfoque general que combine medidas reguladoras y no-reguladoras. Se requiere una nueva iniciativa que podría tomar la forma de una directiva basada en la directiva marco de 1989 sobre salud y seguridad de los trabajadores europeos", dijo Antonio Cammarotta.

Los dos días de discusiones también sirvieron para poner de relieve las diversas iniciativas sindicales en distintos países, y así fomentar el desarrollo de una estrategia sindical a nivel europeo en TME.

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