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España puede y debe superar el objetivo del 20% de energías renovables en 2020

Aprobación por la Comisión Europea del reparto de emisiones y el desarrollo de las energías renovables.

Nota de Prensa Secretario Salud Laboral y Medio Ambiente de la CS de CCOO 

Madrid, 23 de enero de 2008

El apoyo a las energías renovables -el 20% de la energía consumida por la UE en 2020 tiene que ser de origen renovable- y el compromiso unilateral de reducción de un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020 respecto a 1990, entre otras medidas aprobadas hoy por la Comisión Europea, suponen un paso adelante en la lucha contra el cambio climático. La reducción podría ser del 30% en caso de que se alcance un acuerdo internacional.

Al tomar como año base 2005, en el que Europa ya había reducido un 6% las emisiones respecto a 1990, el nuevo reparto establece una reducción global de las emisiones del 14% entre 2005 y 2020. Ésta se distribuye de manera diferente para los sectores difusos (transporte y residencial), que deberán reducir el 10% respecto a 2005, y los sectores industriales contemplados en la Directiva de Comercio de Emisiones, que tendrán que reducir un 21%.

La reforma del sistema de comercio de emisiones de los sectores industriales -tal y como había demandado la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y Comisiones Obrera- mejora sustancialmente a partir de 2013:

  1. Se armoniza la asignación de los derechos de emisión para todos los países de la Unión Europea y ya no dependerá de cada Gobierno, lo que provocaba que algunas empresas se viesen beneficiadas y otras perjudicadas sin motivo suficiente.
  2. Hasta 2013, las emisiones se repartían gratuitamente. A partir de esa fecha el reparto se realizará mediante subasta, con lo que se podrá evitar el efecto perverso de que algunas empresas puedan beneficiarse con la venta de estos derechos sin realizar el esfuerzo correspondiente. Además, el 20% de los beneficios de la subasta que obtenga cada Estado miembro se destinará íntegramente a actuar contra el cambio climático y, entre otros fines, a compensar los posibles impactos sociales de esta directiva. En este sentido, CCOO demanda que dentro de estas ayudas se incluya a los trabajadores de las empresas más vulnerables.
  3. Se incluyen nuevos sectores -el químico y el aluminio- y otros gases -el metano y el perfluorocarbonados-, y las empresas de pequeño tamaño que puedan reducir sus emisiones por otra vía quedan fuera de la directiva, de lo que en España se podría beneficiar el sector cerámico.

Las medidas contemplan también que las energías renovables aporten en 2020 el 20% de la energía final, lo que supondrá un estímulo para un empleo de calidad y fortalecer la independencia energética de Europa.

En cuanto a la promoción de los biocarburantes -la UE se ha fijado el objetivo de que represente el 10% del combustible utilizado por el transporte en 2020-, se establecen unas medidas cautelares que van en la buena dirección y un procedimiento para la verificación de dichas medidas.


España podría superar el objetivo del 20% en renovables

La elección de 2005 como año base por parte de la Comisión Europea podría distorsionar los objetivos para España, al ser el año de mayor emisión de gases de efecto invernadero de toda su historia (un 52% superior a 1990). Habrá que analizar los efectos de esta distorsión, en particular, en lo que se refiere a la diferente asignación al sector industrial y a los sectores difusos, ya que mientras el primero estaba por debajo del 52%, los sectores difusos habían incrementado sus emisiones muy por encima de ese porcentaje. En cualquier caso, España debería estar en condiciones de conseguir objetivos más ambiciosos de reducción en los sectores difusos.

Respecto a las energías renovables, España puede superar fácilmente el 20% asignado por Europa, lo que no sólo sería deseable desde el punto de vista social y ambiental - ya que las energías renovables están creando empleo industrial- sino también imprescindible si la economía española quiere desempeñar un liderazgo en el campo de las energías renovables en Europa y en el mundo.

Todas estas consideraciones deberán ser analizadas en un Consejo Nacional del Clima, en el que se deberían acordar los objetivos españoles para 2020 y adecuar la Estrategia Española de Cambio Climático al nuevo escenario.

Sería necesario también reunir la Mesa de Diálogo Social para el cumplimiento del Protocolo de Kioto, que analice las consecuencias y oportunidades que plantea el nuevo escenario europeo para el empleo, la competitividad y la cohesión social.

 
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