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El Plan Nacional Integrado de Residuos nace con objetivos poco ambiciosos

El pasado 26 de diciembre el Consejo de Ministros aprobaba el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR) 2008-2015, con un solo documento, muy reducido, después de la elaboración de tres borradores y un proceso que se inició el pasado mes de marzo de 2007.

Como valoración general observamos en el texto aprobado una regresión y empeoramiento de los objetivos del PNIR respecto del primer borrador presentado, debido probablemente a las "negociaciones" con algunas comunidades autónomas derivadas de una interpretación restrictiva del artículo 5 de la Ley 10/1998 de Residuos, que indica que los planes nacionales de residuos se elaborarán mediante la integración de los respectivos planes autonómicos. Entendemos que procede modificar ese aspecto de la ley aprovechando alguna ley ambiental, como por ejemplo, la transposición de la Directiva Marco de Residuos (DMR), de manera que quede meridianamente clara la facultad del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) para establecer objetivos obligatorios, como sucede en otras muchas materias sectoriales, medioambientales o no, incluso en aquellas cuya gestión corresponda a las comunidades autónomas. Queremos destacar que la Directiva Marco de Residuos, recientemente aprobada, prevé en su artículo 28 que los Estados miembros establezcan planes de gestión de residuos que deben cubrir todo el territorio geográfico del Estado miembro.

El texto aprobado supone, de hecho, la renuncia a establecer planes nacionales para los diferentes flujos de residuos, como hasta ahora se había venido proponiendo, y es escasamente ambicioso en cuanto a objetivos y medidas a implementar para la prevención de los residuos y el fomento efectivo de la reutilización y el reciclaje.

El plan, además, apuesta claramente por aumentar la capacidad de incineración de residuos urbanos. Esta previsión será ampliamente superada por las propuestas ya anunciadas en las diversas comunidades autónomas, que supondrán casi triplicar la capacidad de incineración existente, pasando de las más de dos millones de toneladas actuales a casi seis millones de toneladas con once instalaciones nuevas.

Objetivos de reducción poco ambiciosos

Aunque dentro de los objetivos generales del plan se incluye el objetivo de modificar la tendencia actual del crecimiento de la generación de residuos, sólo se plantean objetivos de reducción para envases de un 4%. Con respecto al calendario de sustitución de bolsas comerciales de un solo uso por otras de plásticos biodegradables sólo se incluye la prohibición progresiva a partir de 2010, sin un calendario claro de prohibición de las mismas y con la posibilidad de alargar en el tiempo esta medida y encontrarnos al final de la vigencia del plan sin haber podido alcanzar este objetivo. Otros países han tomado medidas más contundentes y eficaces.

Los objetivos de reutilización se mantienen sólo para vidrio y con valores significativos exclusivamente para el canal Horeca (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías). Para el resto de envases de vidrio se propone un insuficiente 15% y no se establecen objetivos de reutilización para el resto de envases, lo que supondrá perder una oportunidad de reducir el consumo de materiales en la producción de dichos envases y continuar con el incremento de los mismos como residuos, sin romper con la cultura de usar y tirar.

Los objetivos de reciclaje para residuos urbanos han desaparecido de la propuesta de plan, tanto para la materia orgánica como para el resto de residuos. Independientemente de que se incluyan para incrementar la recogida de dichos residuos, es necesario el establecimiento de objetivos de reciclaje si queremos cumplir con los ya vigentes, los que impone la Directiva Marco de Residuos y fundamentalmente si queremos avanzar hacia la sociedad del reciclaje. Un plan sin objetivos cuantitativos dificultará este avance.

Tampoco se incluyen objetivos de biometanización y compostaje que sin embargo si estaban en anteriores borradores, ni la puesta en marcha de la recogida selectiva de materia orgánica en ciudades de más de 100.000 habitantes

El texto aprobado, como también se incluía en los anteriores borradores, propone una tasa de vertido que incluya los costes totales de este tratamiento. El aumento de las tasas de vertido, por si mismo, puede no significar mayores tasas de recuperación, reutilización y reciclaje. Podría darse el caso que el flujo de residuos que ahora va a vertedero terminara aumentando los proyectos de instalaciones de incineración como así lo ponen de manifiesto los que se están planteando en las diferentes comunidades autónomas.

Por tanto se deberán priorizar las medidas necesarias para que, en cumplimiento de la jerarquía en la gestión de residuos, se desvíen los que en estos momentos van a vertederos a la recuperación y el reciclaje.

Residuos peligrosos

Es necesario insistir en la importancia de la mejora del sistema de información sobre residuos peligrosos, según se propone en el texto aprobado, al mismo tiempo que queremos recordar que debe cumplirse con la legislación vigente en estos aspectos y que las diferentes administraciones deben hacerla cumplir.

No se proponen objetivos de prevención para los residuos peligrosos, y se olvidan, por tanto, los recogidos en borradores anteriores. Esta falta de objetivos de prevención choca con los criterios establecidos por la Unión Europea. La UE establece que, debido a la doble condición de la producción de residuos como una forma de contaminación y como un despilfarro de recursos, se hace necesario aplicar con el máximo rigor el principio de prevención en las políticas de gestión de residuos.

Los objetivos cuantitativos que se definen en el nuevo borrador del PNIR se centran exclusivamente en los aceites industriales usados, planteando los mismos objetivos ya vigentes recogidos en el Real Decreto 679/2006 por el que se regula la gestión de los aceites industriales usados. No hay nuevos objetivos ni se incrementan los actuales. El Sistema InTegrAdo de Gestión de Aceites Sigaus ya cumplía en 2007 con los objetivos de regeneración planteados en el real decreto de aceites industriales usados a alcanzar en 2008, e incluidos en el texto aprobado de PNIR, de un 55% de regeneración a partir de 2007 y del 65% a partir de 2008.

Otro de los residuos peligrosos sobre el que no se plantean objetivos son los de disolventes. Existe tecnología para la regeneración de dichos residuos y es necesario, como en el caso de los aceites, que se propongan objetivos avanzados para la regeneración de los disolventes, como así se hacía en el primer borrador de PNIR.

Los objetivos de reutilización y reciclaje para el resto de residuos peligrosos, que también estaban incluidos en los anteriores borradores del plan, no existen en el texto aprobado. Esto da idea del recorte de objetivos en el plan aprobado.

Valoramos, sin embargo, se que se proponga el establecimiento de sistemas de depósito devolución y retorno de envases que contengan sustancias peligrosas. Sin embargo creemos imprescindible que se incluyan objetivos cuantitativos y plazos de cumplimiento

Sustancias más contaminantes

Con respecto a residuos peligrosos que contienen policroruro de bifenilo (PCB) y trifenilos policrorados (PCT), dos de las sustantias más contaminantes según las Naciones Unidas, queremos destacar las dificultades para el cumplimiento de los objetivos de eliminación, que con datos de los propios gestores se recoge en el plan, y que para el año 2006 supone un déficit de eliminación del 26,6%.

Las medidas incluidas en el plan para hacer frente a este déficit son las mismas que ya se deberían estar realizando. Por tanto, o se priorizan las medidas de control, seguimiento y sanción al incumplimiento de los objetivos o será difícil poder conseguir los objetivos de eliminación planteados.

La toxicidad de estos residuos hace imprescindible su control y gestión adecuados y por tanto, la necesidad de priorizar las medidas propuestas. Además de las medidas de seguimiento y control propuestas para estos residuos peligrosos, se deben priorizar los tratamientos alternativos a la incineración de estos residuos: reducción química en fase gaseosa , eco-logic, reducción con sodio, decloración catalítica BCD.

No parece, pues, que la aprobación vaya a suponer un verdadero avance en la gestión de residuos. No resolverá el principal problema que es el continuo aumento en la generación de residuos, incrementará la incineración y con ello las graves consecuencias para la salud de las personas y el medio ambiente. No apuesta claramente por la reutilización, que también podría suponer una reducción en la generación de residuos y el consumo de materiales.

 
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