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Las emisiones de gases de invernadero en España disminuyeron un 6,5% en 2008 respecto al año anterior

Madrid, 21 de mayo de 2009

Las emisiones de gases de invernadero (GEI) en España disminuyeron un 6,5% en 2008 respecto al año anterior. El Protocolo de Kioto implica para España que el promedio de las emisiones GEI en el periodo 2008-2012 no puede superar en más de un 15% las de 1990, el año base. Después del descenso experimentado en 2008 las emisiones alcanzan un incremento del 42,7% respecto al año de refencia del protocolo.

El descenso de las emisiones de los seis gases y para todos los usos en el año 2008 puede imputarse en buena parte a la crisis económica, que ha traído pareja una moderación importante en el consumo de electricidad y en el uso del vehículo privado y en el transporte de mercancías.

Pero se han dado cambios en la estructura de nuestro mix de generación eléctrica que explican la reducción de emisiones más allá de la coyuntura económica. España exporta más electricidad que la que importa. La disminución del uso del carbón para generación eléctrica explica la reducción de emisiones en ese sector. La aportación de las energías renovables -sobre todo la eólica- a la reducción de emisiones es muy importante, por cuanto cubrieron el 20,5% de la generación de electricidad, casi cinco puntos por encima de lo que aportó la nuclear.

A pesar del importante descenso de las emisiones de GEI en 2008, España sigue siendo el país industrializado donde más han aumentado las emisiones y sigue necesitando un importante esfuerzo para cumplir el Protocolo de Kioto.

La "senda española" para cumplir con este acuerdo contempla un aumento de emisiones del 37%, de forma que los 22 puntos por encima del 15% permitido por Kioto serían adquiridos por dos vías: la mejora de la gestión de los sumideros forestales y la adquisición de derechos de emisión siguiendo los mecanismos de flexibilidad. Ello supondrá un importante desembolso de recursos públicos que hoy no podemos cuantificar.
Sin embargo, el 1 de enero de 2008, inicio del período de compromiso, las emisiones españolas superaban el 52% de incremento en relación a 1990, muy por encima del 37% o. El 1 de enero de 2009 las emisiones se habían incrementado en un 42,7%, casi seis puntos por encima del limite comprometido. Para que a final de 2012 las emisiones españolas se encuadren en la senda de cumplimiento, tendrán que situarse muy por debajo del 37%, dado que lo que cuenta es la media de los cinco años.

Debido a la crisis y la caída del consumo energético y de la actividad industrial todo parece indicar que habrá una importante reducción también en 2009. Será necesario que las reducciones de 2008 y 2009 se consoliden y profundicen más allá de las circunstancias de crisis económica.

Cuanto más reduzca España sus emisiones en 2008-2012 por debajo del 37% más contribuirá a la mitigación del cambio climático, menos costoso será el cumplimiento del Protocolo de Kioto y más confortable tendrá la situación para futuros compromisos.


Hacen falta mayores esfuerzos de reducción de emisiones

Para consolidar la tendencia al descenso de 2008, se debe profundizar en las medidas puestas en marcha por el Gobierno, implicar a todas las Administraciones y agentes económicos y sociales. Deben tomarse medidas que, al tiempo que garantizan que en la reactivación económica no aumenten las emisiones, son necesarias para salir más rápidamente y con buen pie de la actual situación.

La Comisión Europea se ha planteado una reducción de las emisiones de gases de invernadero del 20% con respecto a 1990 para 2020, que podría elevarse al 30% en caso de alcanzar un acuerdo internacional, y el compromiso de que en ese mismo año, el 20% de la energía consumida en Europa provenga de fuentes renovables.

El Gobierno español tendrá que adoptar medidas de fiscalidad energética y mantener las primas destinadas a la cogeneración y a las energías renovables, que necesitan un marco legal básico estable. Estas medidas deberán acompañarse con una norma básica para limitar el despilfarro energético, sobre todo en los sectores difusos, que es donde más está aumentando el consumo.

El sector de la edificación debería cumplir de manera estricta la normativa recientemente aprobada y es necesario un gran plan de rehabilitación y modernización de edificios con criterios de eficiencia energética. Este plan supondría una importante generación de puestos de trabajo en un sector muy afectado por el desempleo.

CCOO reclama desde hace tiempo una ley de movilidad sostenible, para que las Administraciones competentes desarrollen políticas de gestión del transporte y una ley de financiación del transporte público.

Todas estas políticas y medidas pueden impulsar en todos estos sectores la creación de muchos empleos que compensarán los que se pudieran perder en otros como consecuencia de los cambios productivos a los que nos obliga la mitigación del cambio climático.

 
Enlace de la Biblioteca virtual de ISTASInforme de emisiones de gases de efecto invernadero 1990-2008
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